REVISTA JURÍDICA DEL ILUSTRE COLEGIO NOTARIAL DE LAS ISLAS BALEARES
• 23-01-2018 16:32 pm •
"La lealtad es una virtud que está bien en todo hombre y señaladamente en los Escribanos"
(Partidas, 3ª-XIX-Proemio)

• RENUNCIA O DIMISIÓN DE ADMINISTRADORES DE SOCIEDADES


D. Luis L. Bustillo Tejedor. Notario.

Luis L. Bustillo Tejedor. Notario.

Recientes resoluciones relevantes: DGRN 3 enero 2011; DGRN 2 agosto 2012;


Una de las causas del cese de los administradores de las sociedades es la renuncia o dimisión presentada por el propio administrador. En esta ficha se trata de analizar las reglas generales que rigen dicha renuncia en su aspecto procedimental y una serie de supuestos especiales que pueden plantearse en la práctica. También se hará referencia a los efectos de la renuncia y a la posible subsistencia de algunas de las facultades del administrador dimisionario.


REGLA GENERAL.


Del artículo 147.1 del Reglamento del Registro Mercantil resulta que la dimisión del administrador puede realizarse de dos formas:

• En la Junta General de la sociedad, no siendo preciso que el asunto figure en el Orden del Día de la reunión. Mediante escrito de renuncia otorgado por el administrador notificado fehacientemente a la sociedad. La fehaciencia hace referencia a la constancia del efectivo envío o entrega y de su recepción, admitiéndose junto con las notificaciones por conducto notarial, la carta certificada o el burofax DGRN 2 agosto 2012 . Las notificaciones a la sociedad se hacen a los administradores, con lo que bastará con que se haga la notificación a los compañeros en el órgano o al Presidente del Consejo de Administración, en sus casos.


• En la Junta General de la sociedad, no siendo preciso que el asunto figure en el Orden del Día de la reunión.


SUPUESTOS ESPECIALES


1º.- Renuncia del administrador único o de todos los miembros del órgano de administración. En este caso es claro que no existe persona distinta del renunciante a quién se pueda notificar la dimisión. Entonces procederá la renuncia mediante su presentación en la Junta que al efecto ha de convocar el administrador, en cuyo Orden del Día figure también el nombramiento de nuevo administrador. Bastará con que se acredite la efectiva convocatoria de la Junta, aunque la misma no hay podido finalmente celebrarse o no haya podido nombrarse en la misma nuevo administrador DGRN 2 agosto 2012 , DGRN 2 octubre 1999.


2º.- Renuncia de sólo alguno o algunos de los miembros del órgano de administración. En este caso, la notificación se dirigirá a los restantes miembros o al Presidente del Consejo de Administración a quien haya de hacer sus veces. Si como consecuencia de la renuncia el órgano queda inoperante deberá procederse a la convocatoria de Junta por los administradores que continúen en el cargo, a los solos efectos de nombrar administradores (artículo 171.2 de la Ley de Sociedades de Capital) sin perjuicio de que cualquier socio pueda solicitar, a este efecto, la convocatoria judicial (artículo 171.1 de la Ley de Sociedades de Capital)

Tanto en un caso como en el otro, si no llegar a ser nombrado el administrador que deba sustituir al dimisionario y se produce la paralización del órgano, la sociedad entrará en causa de disolución (artículo 363.1-d de la Ley de Sociedades de Capital).


EFECTOS DE LA DIMISIÓN O RENUNCIA DEL ADMINISTRADOR.


1º.- Efectos internos

Si hay suplente del administrador renunciante, aquél ocupará el cargo de éste, si bien ha de aceptar el nombramiento, en los mismos términos que el administrador primero, para que pueda inscribirse en el Registro Mercantil (que exige la previa constancia registral del cese del anterior).

Si no hay suplente, como se ha dicho, ha de procederse al nombramiento de la persona o personas que deban sustituirle en la Junta convocada al efecto. Como especialidad, en el caso de las sociedades anónimas regidas por un Consejo de Administración, éste podrá cooptar al sustituto de entre los socios hasta que se celebre la siguiente Junta General. Un caso particular es el del miembro del Consejo de Administración nombrado por el sistema proporcional regulado por el Decreto 821/1991 .Aunque la norma no lo diga de manera expresa, el que la agrupación de acciones deba subsistir por todo el tiempo para el que fue nombrado el administrador permite inferir que será esa misma agrupación la que, en Junta, elegirá al sustituto.


2º.- Efectos externos

El administrador deja de poder obligar a la sociedad. Deja de ser representante de la misma desde el momento en que haya sido notificada la renuncia, por lo tanto es una declaración recepticia, que requiere para su eficacia el conocimiento por parte del destinatario. En tanto que la notificación no tenga lugar, seguirá el dimisionario sujeto a los deberes inherentes a su cargo.


Respecto de terceros, la eficacia de la renuncia se subordina a su conocimiento, que se presume desde el momento de la inscripción en el Registro Mercantil y consiguiente publicación en el BORME, en los términos recogidos en el artículo 9 del RRM.


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